lunes, 31 de enero de 2011

PERSONALIDAD DEL MES


El duende Gonzalito



¿Cual fue el momento más triste de ese 24 de febrero de 2003? Recibir la noticia; la confirmación de la misma; la penosa realidad expuesta ante nuestra vista; el tortuoso camino hasta el cementerio de Flores o el gélido ascenso de la máquina elevadora que lo llevó a lo más alto, como clara manifestación del espacio que supo conquistar durante su fecunda lucha por Boedo, el Teatro, San Lorenzo, el arte, su familia y sus amigos.

Tal vez allí, en lo alto cientos de ojos atribulados fueron una sola mirada, una apretada congoja, un desconsolado dolor, contenidos en respetuoso silencio, ante el sollozo y las lágrimas de sus seres más queridos; ese instante de recogimiento fue sacudido por una voz conmocionada que gritó ¡Viva el teatro!, corroborada por un cálido aplauso generalizado, al que se sumaron voces de ¡Ídolo!; ¡El Ciclón!, despidiendo a un fantástico ser humano antes de ingresar a su última morada.

Amor Héctor González se ausentó fisicamente quizás para convertirse en duende habitante de Boedo; en los rincones de los cafés, en las esquinas de los lugares que guardan historias y leyendas, pero muy íntimamente en el corazón de sus amigos y compañeros de ideales e ilusiones, volcando su constante esfuerzo con prepotencia de trabajo, enarbolando el estandarte de sus sueños :BOEDO.

Colaborador generoso, supo brindar su apoyo a todos aquellos proyectos que despertaran interés por transmitir valores culturales y sociales. Saben de ello la Cofradía de la Orden del Lengue, la Junta de Estudios Históricos del barrio de Boedo, el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, las escuelas de la zona y del interior del país, sus colegas inmobiliarios, su Club de Teatro Boedo XXI, bibliotecas, periódicos y revistas vecinales, etc.

La presencia de su figura será añorada por mucha gente, a quien anónimamente aportó su ayuda, y el vecindario e instituciones, a través del tiempo, sabrán tamizar su vehemente impetuosidad, tras la cual disimulaba su espíritu sensitivo, fácilmente vulnerable ante la adversidad que padecían sus semejantes.

La historia de nuestro barrio convocó muchas veces el sortilegio de los duendes para volcar su caletre entre artistas, poetas, músicos y creadores, forjando el misteriosos hechizo de la inspiración. Esas obras además del contenido artístico, intelectual e imaginativo, trascendieron por sus propios valores, acrecentados por la eficaz divulgación de quienes como nuestro amigo González, llevaron a cabo la tarea de rescatar y dar a conocer la rica prosapia que tanto nos enorgullece. A partir de hoy esa evocación sumará su propio nombre como homenaje a un batallador incansable como nuestro querido Gonzalito.




Nota escrita por Carlos Kapusta para el periódico Nuevo Ciclo, publicada en el N° 146 de marzo de 2003 en el suplemento Nuevos Aires.

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