martes, 22 de julio de 2014

HOMENAJE AL PROFESOR ERNESTO GRAFMAN

El lunes 21 de julio se realizó en la planta baja de la Comuna 5 Almagro - Boedo la inauguración de la muestra homenaje al Maestro Ernesto Grafman.








Con la presencia de miembros de la Cofradía de la Orden del Lengue, de la Junta de Estudios Históricos de Boedo, de las Damas de la Orden del Abanico, amigos y los sres. Miguel Spina y Ruben Arébalo quienes combinaron y armaron esta muestra,









Se escuchó en primer término a la  presidente de la Junta Sra. Silvia N. Martínez quien presentó al Gran Maestre de la Cofradía.






El Sr. Roberto Zatelli agradeció a quienes habían hecho posible este homenaje cediendo obras de su propiedad para exhibirlas y a la dirección de la Comuna por haber cedido el espacio.






A continuación dio lectura a  una nota que escribiera el Lic. Aníbal Lomba  en el periódico Nuevo Ciclo, en el mes de setiembre de 2013, a pocos días del fallecimiento de Ernesto.

Lo conocí en 1981 al inaugurarse una exposición de sus obras cuando en la 
sucursal Boedo del Banco Supervielle, iniciando una labor de extensión cultural que se repetiría con el correr de los años en numerosas entidades de tal tipo, su entonces gerente, Conrado Martínez, miembro del Rotary Club de Boedo, lo había invitado a exponer sus obras en el local de la Av. Boedo. La inserción comunitaria del funcionario permitió reunir en aquella gala de inauguración a numerosos vecinos, comerciantes y miembros de distintas entidades, entre los cuales tuve la suerte de estar incluido.

Sorprendido por la excelencia de una pintura que mostraba principalmente la perfección del trazo en el dibujo casi fotográfico de los motivos encarados, retratos de personajes célebres en su mayoría vinculados con el tango y frentes de comercios y sitos tradicionales del barrio, trabajados con acuarela, lápices de colores y pastel, busqué la compañía del Maestro Escultor Francisco Reyes, con quien también compartíamos la pertenencia al club rotario para compartir la conversación con el artista. Ya en ese momento se podía advertir que Grafman era un personaje reconocido y querido en el barrio por la cantidad de personas que le brindaban el saludo, el abrazo y las felicitaciones del caso. Desde aquella tardecita de 32 años atrás comenzó a sellarse una amistad que compartimos hasta sus últimos días y que se había acrecentado en los últimos doce o trece años cuando los encuentros se convirtieron en usuales al ser designado por la Cofradía de la Orden del Lengue como Caballero de la misma y comenzar a lucir el tradicional pañuelo que nos distingue a sus integrantes. Ganada la amistad de un mayor número de vecinos y en reconocimiento no ya a sus méritos artísticos, que le habían valido numerosas distinciones en el campo de su actividad, sino a su conocimiento e interés por los temas que hacían de Boedo un barrio con historias, el 2007 la Junta de Estudios Históricos le ofrece integrarse a la misma, que acepta de inmediato.
Ernesto Grafman, profesionalmente, había egresado de la Escuela preparatoria Manuel Belgrano en 1939, cursando luego en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prililiano Pueyrredón” donde completa sus estudios habiendo tenido como Maestros a personalidades de las Artes Plásticas como los reconocidos pintores Centurión, Fioravanti, Spilimbergo, Pío Collivadino, etc. Profesor de dibujo en varios establecimientos de educación media, recordaba con particular afecto su paso por la Escuela Técnica Reconquista de Buenos Aires, de la Av. Boedo, que solía visitar frecuentemente. Decenas de exposiciones en distintos salones y organismos de la ciudad, intervenciones en concursos de entidades oficiales y privadas, donde obtuvo reconocimientos y distinciones le permitieron gozar de un reconocido prestigio como dibujante y retratista. Sus obras se encuentran hoy en numerosos domicilios particulares, consultorios, instituciones públicas como en salones de las embajadas de Colombia, China y Alemania. Colaborador permanente de instituciones dedicadas a actividades de servicio, siempre estuvo presente, incluso sin que se lo pidieran, con donaciones destinadas a fondos para tales actividades.
Uno de sus orgullos fue haber participado en 2004 del Concurso Abierto organizado por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para elegir, como en todos los barrios porteños, el emblema que iría luego a representar a cada una de esas comunidades. Entre un número no pequeño de participantes, el jurado eligió, por unanimidad, el diseño de Ernesto Grafman, que desde entonces puede verse en la Av. Boedo, y en oficinas públicasy privadas, cuyo diseño ha tenido en cuenta los ejes esenciales de la actividad y la historia boedense: Las artes, las letras, el Club San Lorenzo y el tango. Algunas imágenes que acompañan esta nota lo muestran orgulloso junto a las primeras pinturas del emblema.
Grafman se domiciliaba en la calle México casi esquina Boedo, al lado mismo del que fuera domicilio de otro artista plástico de una generación anterior, Vicente Roselli, llamado el escultor y pintor de los niños, autor del busto de José González Castillo emplazado al pié del Mástil emplazado frente a la Cortada de San Ignacio.
Ernesto, estas vereditas de Boedo extrañaran tus pasos, tus decenas de amigos con los cuales charlabas casi diariamente imaginarán muchas veces escuchar tu voz y aquellos que estuvimos mucho tiempo cerca de ti, compartiendo alegrías y desvelos, no tengas duda que te tendrán presente más allá del tiempo y el espacio. Tu bonhomía, tu sencillez, tu desinterés, tu arte estará siempre presente en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de tu amistad.
Aníbal Lomba, en nombre de la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo, de la Cofradía de la Orden del Lengue y del periódico Nuevo Ciclo. 



Al término de la lectura invitó a los presentes a recorrer la muestra.




  


    
    






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